Marisa Claudia Rombolà nació en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, donde, de la mano de su abuelo español, aprendió a amar las letras y la poesía.
De niña le encantaba correr entre las palomas de la Plaza de los Dos Congresos y alborotarlas, mientras su abuelo, que tenía un comercio a pocos metros de allí, intentaba ir tras ella. De grande, ya viviendo en España, descubrió que su abuelo, su bisabuela, su bisabuelo y sus tatarabuelos maternos nacieron en Huércal Overa, provincia de Almería y que toda esa familia se apoda "Los Gracia", por ser muy graciosos y por tener el don de recitar poemas con encanto. Las partidas de nacimiento de sus ancestros en ese pueblito, ahora ciudad, lleno de duendes, le temblaron en las manos como las palomas de la plaza de su infancia y le dieron la libertad de elegir parecerse a ellos: vivir con alegría y agradecer a la vida.
La familia de su padre es italiana, y por eso, además de argentina, es italiana; una porteña típica, tal como llaman en la Argentina a los nativos de la Ciudad de Buenos Aires.
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